Menú

Haz una donación

Donar
Sí a la Vida
Institucional Recolección de Tapitas Casa Sí a la Vida Más Proyectos Eventos Testimonios Novedades Reconocimientos

Sé Voluntario

La Solidaridad es un auténtico disparador y motivador de hábitos valiosos. Fundada en virtudes como la generosidad, la preocupación y respeto por los demás, la magnanimidad, el espíritu de servicio, etc., su crecimiento o desarrollo exige otras tantas, como la constancia, la paciencia, la perseverancia, etc. De allí que su práctica genera nuevas virtudes, produce hábitos positivos nuevos.

Quienes compartan momentos con personas que atraviesan circunstancias difíciles, tendrán una especial sensibilidad para comprender y encontrar soluciones prácticas que supongan un alivio real a situaciones o casos de verdadera indigencia. Además, seguramente, desarrollan una perspectiva distinta al evaluar los propios problemas personales con mayor objetividad. Cuando el contraste entre la situación personal y la vida de aquellos a quienes uno ha tratado de acercar ayuda es grande, la reflexión nunca falta.

La acción solidaria proporciona al que, en teoría es el benefactor, la posibilidad de repensar lo mucho que debería agradecer los bienes que posee (como la salud, el amor de su familia, la educación recibida, la libertad, la amistad, la vivienda, etc.), y enseña a valorar y cuidar lo que tenemos, cuando nos muestra la contracara en ese otro que tanto carece.

El impacto con la necesidad, ayuda a darle a las cosas el valor que se merecen, y a pensar en el uso que uno les da. Por lo tanto, dichas acciones también contribuyen también al crecimiento personal, “hacen madurar”.

También es un ámbito propicio para hacer nuevos amigos, ya que crea un espacio propicio donde “compartir”. Dos personas que se conocen o comienzan a tratarse en algún emprendimiento solidario, seguramente tengan en común afinidades, metas y cosmovisiones; algo importante para iniciar la amistad. Ambas se encuentran trabajando en un noble proyecto que suele tener sus exigencias. El compartir el cansancio y el descanso -necesario para continuar con la labor- lleva a profundizar en el conocimiento mutuo.

En cada hogar, los padres –cualquiera sea su condición social-, las escuelas, colegios y universidades (con sus alumnos, profesores y personal) deberían propiciar el trabajo en el campo solidario, donde los jóvenes puedan canalizar sus inquietudes sociales, y enriquecerse con dicha práctica.

Mucho se aprende con y de las personas que trabajan con uno, y también de las personas a las que procuramos ayudar.

El trabajo solidario permite, habitualmente, descubrir lo mejor de quienes realizan esa tarea pues la solidaridad exige lo mejor de uno mismo. En él, se encuentran siempre testimonios ejemplares que invitan, por su belleza, a la imitación.

Muchos son quienes ya se han sumado a nuestro llamado solidario. GRACIAS!

Su nombre (requerido)

Su e-mail (requerido)

Asunto

Su mensaje

Padrinos

Donaciones Online
Click Aquí

Ubicación

Reconocimiento